Acciones a desarrollar en la práctica docente, en contextos de violencia en la escuela primaria

 

Emilio Lara Navarrete

Escuela Primaria Rafael Nieto Compean

correo: charli_pegaso@hotmail.com

Orcid: 0000-0002-6642-7328

Recibido: 30 de noviembre de 2020

Aceptado 28 de diciembre de 2020

Resumen

 

La violencia escolar es un tipo de práctica que impide el desarrollo pleno de los estudiantes que la sufren, siendo esta un reflejo de la descomposición que existe en la sociedad de nuestros días, la televisión y otros medios de comunicación son un factor determinante que potencía la proliferación de actitudes intolerantes que desencadenan en violencia.

La escuela es una micro sociedad donde están en efervescencia las relaciones sociales entre los estudiantes, alumnos-docentes y docentes-docentes, pues de ellas emana al no saber manejar los conflictos, surgiendo de ésta el acoso y la violencia escolar. El acoso y la violencia escolar debe ser disminuida o nula en los centros escolares en todas sus facetas o modalidades.

Tener una visión amplia del acoso y la violencia escolar es indispensable para que la escuela no sea un lugar donde se vivencíen situaciones negativas para los estudiantes que asisten a ella, en estas últimas décadas en nuestro país y en otros tantos, se visibiliza cada día este tipo de situaciones donde se vulneran los derechos de los niños, niñas y adolescentes; en nuestro país se están haciendo estudios sobre esta problemática, el colectivo docente se ve inmerso en ellos, para atender y dar soluciones contextualizadas, pero se les debe de proporcionar literatura para entender lo complejo que resulta este tema, esto permitirá que entre el colectivo docente compartan sus experiencias de atención a niños, niñas y adolescentes que son violentados física y psicológicamente.

Este aporte teórico pretende conceptualizar el acoso y la violencia escolar. La metodología usada en este proceso constructivo, fue la revisión documental, análisis y experiencias propias del escritor, debido a que se tiene contacto directo y se es mediador para la resolución de conflictos de acoso y violencia escolar, por la figura educativa que se tiene.

Palabras clave: violencia escolar, práctica docente, actividades.

 

Abstract

 

School violence is a type of practice that prevents the full development of students who suffer from it, this being a reflection of the decomposition that exists in today's society, television and other media are a determining factor that enhances the proliferation of intolerant attitudes that unleash violence.

The school is a micro-society where social relations between students, student-teachers and teacher-teachers are in effervescence, since they emanate from not knowing how to handle conflicts, resulting from bullying and school violence. Harassment and school violence must be reduced or null in schools in all its facets or modalities.

Having a broad vision of bullying and school violence is essential so that school is not a place where negative situations are experienced for the students who attend it, in recent decades in our country and in many others, this is visible every day type of situations where the rights of children and teenagers are violated; In our country, studies are being carried out on this problem, the teaching group is immersed in them, to care and provide contextualized solutions, but literature must be provided to understand how complex this issue is, this will allow the teaching group to enter share your experiences of caring for children and adolescents who are physically and psychologically outraged.

This theoretical contribution aims to conceptualize bullying and school violence. The methodology used in this constructive process was the documentary review, analysis and experiences of the writer, because he has direct contact and is a mediator for the resolution of conflicts of bullying and school violence, due to the educational figure that he has.

Keywords: school violence, teaching practice, activities.

 

 

Introducción

La educación que imparte el Estado debe promover la convivencia humana e integral, centrada en el autoconocimiento, el cuidado de sí y la autorregulación con formación social, siendo que deben de aprender a vivir y convivir democráticamente, en un ambiente de respeto tomando decisiones responsables por el bien personal y común (SEP, 2011); sirviendo como eje las relaciones sociales donde reafirmen actitudes socioemocionales entre los estudiantes. La escuela primaria es una micro sociedad, donde los estudiantes aprenden a relacionarse y auto regularse, poniendo en claro normas y reglas que existen en ella.

Sin embargo, la escuela no está aislada de la violencia verbal, física o psicológica que se puede dar, englobada a la que le llamaremos acoso y violencia escolar, mismas que se dan bajo relaciones sociales que de ellas emanan y que no se saben autorregular dichas emociones, el personal docente o administrativo que tiene contacto con los estudiantes debe estar al pendiente, ser vigilante y garante para salvaguardar la integridad de los infantes. En el artículo 3° nos da una pauta legal, señalando un perfil logrado en los estudiantes:

 Contribuirá a la mejor convivencia humana, a fin de fortalecer el aprecio y respeto por la naturaleza, la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de las familias, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos (Diario Oficial de la Federación, 15/ 05/202, http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_060320.pdf).

El objetivo de esta aportación teórica es dar a conocer al personal docente, administrativo, de intendencia, directivo y a los padres de familia para que comprendan la problemática, dimensión y el alcance del acoso y la violencia escolar que se  da entre los estudiantes de la educación básica; con experiencias propias, el autor dará a conocer las vivencias presentadas en diverso contextos socioculturales (rural, urbano marginal y urbano) donde ha laborado, durante años como docente y en este último lustro como director.

Teniendo como principio el desarrollo humano para fortalecer la dignidad e integridad, conlleva como sustento la Declaración de los Derechos Humanos (1948) y destacando la Convención sobre los Derechos de los Niños, donde los trabajadores de la educación deben de velar por los derechos de los infantes.

Los derechos humanos de los menores de edad se rigen por principios específicos y para ello se cuenta con mecanismos para su protección, están sujetas a su desarrollo físico y cognitivo. La Corte Interamericana de los Derechos Humanos (2002) menciona que en razón de las condiciones en las que se encuentran los niños (niñas y adolescentes), el trato diferente que se otorga a los mayores y a los menores de edad no es por ser discriminatorio, por el contrario, sirve al propósito de permitir el cabal ejercicio de los derechos.  Debemos de reconocer, que con independencia de la edad, niñas, niños y adolescentes son sujetos plenos de derechos.

Esta investigación teórica se realizó partiendo de la preocupación del investigador sobre los diversos conflictos que existen en un entorno escolar, las agresiones físicas, verbales o psicológicas que se ejerce entre los estudiantes, en primer lugar, fue la detección de la problemática, el análisis de las circunstancias que se presentan, la investigación bibliográfica y el análisis de estas, para ponerlas en práctica con los estudiantes del contexto.

Esta investigación se plantea desde la perspectiva documental, consiste en la búsqueda, recuperación, análisis, critica e interpretación, posteriormente hacer notas para organizar la información, de acuerdo con (Arias, 2012) se debe buscar información en fuentes pertinentes impresas o digitales, en consecuencia, dar lectura inicial para categorizar la información e interpretarla y dar una aportación propia. Considerando a (Tobón, 2004) en el análisis documental se busca sistematizar, analizar, construir, comunicar y aprender conceptos y teorías, partiendo de estos dos teóricos se construyó esta aportación teórica, que aportará a la investigación del acoso y violencia escolar en las escuelas.

Cabe destacar que la investigación realizada tiene sus propias limitaciones, debido, a que cada docente o directivo será mediador de los conflictos surgidos de su propio contexto, para algunos será benéfico una estrategia, pero quizá en otro contexto no lo será, la idea es dar una pauta de cómo detectar, tratar y ser mediador de dichos conflictos de acoso y violencia escolar, para que fructifiquen las relaciones sociales basadas en el respeto a la dignidad de la persona.

Los servidores públicos que trabajan con niñas, niños y adolescentes deben de tener varias aristas y un ojo crítico de cómo tratar estos temas de acoso o violencia escolar que sufren los estudiantes, con el fin de intervenir, proponiendo estrategias para favorecer un clima de respeto y empatía entre los que intervienen en el proceso educativo. Considerando que el acoso escolar es una conducta intencionada y direccionada hacía otro individuo en el contexto escolar con la función de someter o denigrar; mientras que con la violencia es el uso intencional de la fuerza o del poder físico que posee el agresor hacia otro estudiante.

 

La violencia contra niñas, niños y adolescentes

La violencia que se ejerce en contra de las niñas, niños y adolescentes, afecta severamente la dignidad, conllevando su efecto al desarrollo integral y sobre todo una violación a los Derechos Humanos y estos actos se da en diversos ámbitos de la vida cotidiana como en el núcleo familiar, escolar o social.

En los centros escolares se deben de crear acciones que ayuden a eliminar la violencia, pero para ello se requiere primero identificarla, conocer su impacto y tomar medidas de la atención, determinando pautas que las originan (causas), sabemos que es algo muy complejo, pero es de suma importancia para no ser omiso en la violación de los Derechos Humanos.

Algunos factores tales como ser un estudiante aislado, estar viviendo en un contexto familiar con rasgos de disfuncionalidad, falta de consolidación de valores y la resolución de conflictos mediante la violencia, todo esto desencadena la violencia escolar. La violencia que ejerce la sociedad, tiende a legitimar el poder de los adultos sobre los niños, niñas y adolescentes, estas prácticas se han normalizado en el ámbito familiar, social y en instituciones públicas, dificultando la denuncia y la visibilizan como un problema a atender en lo inmediato. La violencia que se da hacía los menores es multifactorial como la pobreza, inequidad, discriminación y la falta de oportunidades, esto contribuye a que se desarrolle la violencia hacia los infantes; considerando  los factores  comentados, no es regla  sin embargo, conllevan al acoso y la violencia escolar.

 

Existen situaciones trágicas donde la violencia intrafamiliar en particular el maltrato de los niños, es un modo de vida, a menudo transgeneracional. Se trata de familias en las que los adultos tienen tendencia a repetir crónicamente comportamiento abusivos y violentos sobre sus hijos, quienes a su vez podrán transformarse en padres abusivos. (Barudy, 1998, p. 77)

 

La Organización Mundial de la Salud ha clasificado la violencia en: física, psicológica, trato negligente, sexual, explotación, violencia de los medios de comunicación, violencia a través de las tecnologías de la información y comunicación, algunas consecuencias que se derivan de estas son lesiones mortales o que provocan discapacidad, retraso en el desarrollo físico, enfermedades cardiacas hepáticas, pulmonares, dificultades para el aprendizaje, ausentismo escolar, comportamientos agresivos, ansiedad, trastornos del sueño o suicidio. (Pinheiro, 2016).

En la reciente encuesta infantil y juvenil 2018, que realizó en el Instituto Nacional Electoral con el objetivo de escuchar y recoger la opinión de niñas, niños y adolescentes en relación a lo que vive en la vida cotidiana, con los resultados le servirá a instituciones públicas impulsen acciones para atender estas opiniones de los encuestados. Cabe mencionar que la encuesta se aplica cada tres años, iniciando en el año 1997, siendo esta última la octava investigación realizada a niños y jóvenes.

                                         Tabla 1.

                                      Resultados de la encuesta infantil y juvenil

 

 

 

 

 

 

 

 

Elaboración propia.

 

Considerando estos datos, está manifiesto que la violencia infantil y juvenil, tiene mucho impacto en los menores, esto se da desde el núcleo familiar y escolar, es por ello que deben de crear políticas para atenderla desde la escuela, no dejando de lado la familia del lado, deben crear vínculos sociales entre familia y escuela para atender este problema del acoso y la violencia escolar.

 

¿Qué es el acoso escolar y violencia escolar?

 

Como lo menciona Covey (2003), el modo en que vemos el problema es el problema, esto permitirá quienes intervienen en el proceso educativo, tener varias aristas para entender el acoso y la violencia escolar que se genera dentro de la escuela. Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), conceptualiza que la violencia escolar es todo lo que incluye violencia física, psicológica, sexual y bullying, inmiscuyendo a estudiantes, maestros y todo el personal de una institución.

 

Quienes ejercen la violencia son desde el personal docente, compañeros de aula o de grupos pandilleriles. La violencia que se efectúa dentro de un determinado centro escolar por los profesionales de la educación como el castigo físico, denigrar al individuo, violencia sexual y violencia de género, mientras que la violencia que se genera entre niños, niñas y adolescentes algunas de ellas son como intimidación, violencia sexual, peleas en el interior del edificio escolar, violencia ejercida por pandillas, agresión con armas y cyberbullying (Informe mundial sobre la violencia contra Niños y Niñas, 2006).

 

El acoso escolar se entiende como una conducta intencional, direccionada, frecuente y donde se enfrenta la desigualdad del poder, siendo estas que se ejercen entre alumnos y el contexto escolar, con la intención de someter y causar daño a un estudiante, siéndolo  de manera deliberada y sobre todo denigrando al individuo. Se considera que el acoso escolar se da en todos los centros educativos, en algunos de mayor alcance y en otros de menor, es por ello que el personal docente debe promover estrategias para atacar este mal escolar que afecta a menores que se relacionan dentro de un instituto. (SEP, 2018):

El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho, o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones dentro de la escuela, pudiendo darse indistintamente entre los miembros de la comunidad educativa. (SEP, 2018).

Entendiendo que el acoso y la violencia escolar van de la mano, vulnerando los derechos de los infantes, el personal que labora en instituciones de Educación Primaria debe reconocer e intervenir para evitar estas situaciones que lastiman la integridad de niñas y niños.

En la escuela primaria se dan con mayor frecuencia este tipo de situaciones entre los estudiantes, por ello se debe de reconocer la violencia que se ejerce en el interior de las escuelas y así intervenir en esta problemática, evitando situaciones denigrantes entre los niñas y niños. Entendiendo que la violencia en las escuelas es la que ocurre en el interior de la institución, el compromiso para minimizar las acciones del acoso y la violencia escolar es tarea de todos (niños, niñas, personal docente, autoridades educativas y administrativas, padres y madres de familia), logrando tener un clima favorecedor para la enseñanza aprendizaje.

Los estudiantes al pertenecer a un espacio educativo, deben recibir atención y cuidado necesario que se ofrece en el centro escolar, por ello, todo servidor o servidora pública que por motivo de su empleo, cargo o comisión trabaje directamente con los niños, niñas y adolescentes deben garantizar el buen desarrollo físico y psicológicos de los estudiantes. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la UNICEF, los reconocen como sujetos plenos de derechos, con la capacidad de defenderlos y exigirlos.

 

¿Cómo surge la violencia?

 

Las causas por lo que surge la violencia o acoso escolar son diversas y multifactoriales, que deben de conocidas por el personal docente, administrativo y de apoyo a la educación, esto con el fin de prevenir o erradicarlas. Algunos factores determinantes para que exista agresión por una parte y ser receptor, la poca o nula participación de la familia en el proceso enseñanza aprendizaje, la familia no tienden puentes de comunicación con los estudiantes, tratos despectivos e intolerantes, los docentes no tienen apertura o desconocimiento de estrategias que permitan el acercamiento entre el estudiante-docente y tampoco los docentes desconocen de los planes de convivencia escolar en el aula y los protocolos de actuación ante la prevención y atención. Considerando que el contexto socio cultural y de generó aumentan la violencia que se ejercen entre los estudiantes, este elemento debe ser analizado por el profesional de la educación para su pronta atención.

Los centros educativos que se encuentran en contextos urbanos marginales y con altos índices de violencia en su entorno con la presencia de organizaciones criminales, el uso de armas y consumo de sustancias nocivas para la salud, siendo éstas como elementos de la cultura local, mismas que tienden a reflejar y de reproducir en los ambientes sociales, tomando a consideración que prevalece una desprotección tanto a niños y niñas, estos podrían ser perjudiciales de violencia física, psicológica y sexual.

Según Angulo (2005) los principales antecedentes familiares con los que se relaciona el acoso y violencia escolar: ausencia de una relación efectiva cálida y segura por los padres de familia, como punto medular de la madre, manifestando actitudes negativas y nula participación en la atención de los hijos, considerando de que no les inculcan a sus pupilos a respetar limites, agregando a esto, la permisividad de los padres ante las conductas antisociales, así mismo el empleo de métodos autoritarios y coercitivos, usando el castigo físico como una forma de educar a los niños y niñas. (Aguado, 2005).

Las dinámicas que se viven en la familias, en lo social y en lo cultural donde se desarrollan los infantes, son elementos que de cierta manera influyen en la reproducción de la violencia en todas sus manifestaciones, mismas que son reproducidas al interior de las escuelas, sin embargo muchos profesores observan en el interior del aula comportamientos dispares de los estudiantes, tienden a calificar y estigmatizar como niñas o niños problema, conflictivos, rebeldes desobedientes, malos, crueles, groseros, sin remedio e incorregibles, agregando más adjetivos que lastiman la integridad del niño.

 

¿Qué se hace para prevenir la violencia?

El acoso y la violencia en la Escuela Primaria no es un problema reciente en el país, son fenómenos que se ha presentados a lo largo de generaciones entre estudiantes de la educación básica. Sin embargo, en las últimas décadas los medios de comunicación le han dado una gran importancia a este problema que surge en los círculos sociales educativos, considerando la cobertura y difusión de casos graves que se ha suscitado entre estudiantes, en primera línea se simplifica la complejidad de estos problemas que surgen en las instituciones educativas, sin embargo, es algo complejo de entender de quienes generan y los receptores de la violencia.

Las instituciones oficiales como la CNDH, INE, SEP y la cámara de diputados han investigado estas situaciones en nuestro país, para saber el origen y acciones a tomar para atender este problema que existen en las escuelas, de igual manera organizaciones civiles e institucionales a nivel internacional como la CIDH, UNICEF, CEPAL y UNESCO proponiendo acciones para prevenir, atender y eliminar este fenómeno de violencia escolar.

En 2007, el gobierno federal mediante la Secretaria de Educación Pública se crea el Programa Escuela Segura, como objetivo primordial la gestión de ambientes escolares seguros, saludables, libres de violencia y adicciones para propiciar el bienestar entre los alumnos, resguardando la integridad física y afectiva, con capacitación a docentes de educación básica. Atendiendo a alumnos, docentes, padres de familia y  a  la comunidad, siendo este, el apoyo económico destinado a difusión, capacitación y enseñanza, relacionado con la prevención y seguridad escolar, adquisición de insumos de seguridad. (Diario Oficial de la Federación, 2014).

Los estados de la República mexicana, en las legislaturas locales se ha propiciado, promovido una discusión y aprobación de leyes para prevenir y erradicar la violencia en las escuelas, sin embargo, en algunos casos, carecen desde la perspectiva de los Derechos Humanos, es importante que se legisle desde esta óptica, siempre anteponiendo el interés superior del niño y la niña. Por lo tanto, se debe de crear y propiciar programas especiales donde se trabaje con los padres proponiendo modelos de crianza positiva, sin violencia para construir relaciones sociales basadas en el respeto y el valor humano de los individuos, promoviendo acciones encaminadas a la educación socioemocional.

Los tipos de violencia que se da en el interior o exterior de los centros educativos, requiere que se atienda de una manera integral, ello permitirá darle solución atendiendo como situación medular el respeto y el cabal cumplimiento a los Derechos Humanos de las niñas y niños. Los planteles deben ser un lugar libre de violencia, para que los estudiantes tengan una estancia feliz, de aquí la necesidad de concientizar y sensibilizar a la sociedad en general y a la comunidad educativa (alumnos, padres de familia, docentes, personal de apoyo y de intendencia), reflexionando sobre el impacto en la vida de aquellos estudiantes que ejercen violencia o son receptores de ella; creando estrategias para fortalecer la amistad, el afecto y el trabajo cooperativo.

De acuerdo a la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes en el artículo 57, establece que las autoridades federales, estatales y municipales, desde el ámbito de la competencia de cada uno de ellos se encargan de:

  • Implementar mecanismos de atención, canalización y seguimiento de casos que constituyan violación a la educación.

  • Fomentar la convivencia escolar armónica y la generación de mecanismos para la prevención y canalización de casos de maltrato, perjuicio, daño, agresión, abuso o cualquier otra forma de violencia en contra de niñas, niños y adolescentes, que se suscite en centros educativos.

  • Elaborar protocolos de actuación sobre situaciones de acoso o violencia escolar. (Senado de la Republica, 2015).

En la Ley General de Educación, en su artículo 65, hace mención que los padres de familia deben de participar con las autoridades educativas para atender cualquier situación que conlleve con su pupilo, así como informar a los docentes y autoridad educativa los cambios de conducta. La familia es medular y deben de realizar esfuerzos para ser parte y deben de estar al tanto de las actividades y acciones en el ámbito educativo.

Pautas para detectar el acoso y violencia escolar y acciones para erradicarla.

Las niñas o niños que sufren de acoso o violencia escolar, muestran algunas características peculiares como no tener confianza de dar a conocer el sufrimiento por el que están pasando, sienten temor de ser agredidos si avisan de lo que les están haciendo, es por ello, que se debe de estar atentos ante cualquier cambio que presenten, planteando indicadores para la detección oportuna, ya sea física, emocional o de comportamiento, siendo interpretadas por un adulto:

 

 

Si el niño violentado presenta los anteriores rasgos, éstos son indicadores para su interpretación, pero esto no queda como una hecho o información aislada, sino que el niño agredido tiende a responder de diversas formas y algunos de ellas son una respuesta pasiva, temor e indefensión, respuesta agresiva, en ocasiones el infante asume el rol de víctima o imitando las conductas del agresor. Según Giangiacomo (2010) en la violencia escolar se da un triángulo virtuoso de los que intervienen – el niño maltratado-niños observando-niño golpeador.

El acoso y la violencia escolar que se da entre estudiantes, debe ser analizada desde diversas aristas para detener el daño causado a aquel estudiante que está sufriendo y así restablecer el equilibrio socioemocional entre el agresor y el agredido. El personal que labora en la comunidad educativa debe estar alerta para tomas acciones correspondientes, analizando lo que sucede en el entorno escolar, siendo que docentes, administrativos y directivo deben involucrarse, los adultos deben tener ojo clínico para detectar el acoso y la violencia que ocurre dentro del salón o la escuela.

 El personal docente tiene la obligación de crear un aula de trabajo donde se establezcan relaciones sociales entre los estudiantes de respeto, promoviendo la educación socioemocional, y si se da un conflicto, buscar alternativas de solución pacífica, buscando un diálogo fraterno, actuando con claridad y congruencia, debe analizar el contexto del conflicto, lo anterior,  para no  dar respuestas rápidas que salgan de la improvisación al momento de dar solución, el docente no debe dejarse influir por el  estrés, cansancio o estados de ánimo que está viviendo.

Los adultos que están en contacto con los estudiantes dentro del plantel educativo, deben de tomar acciones contundentes para darle solución, dado que, si no se hace, se torna complicado para romper la dinámica de acoso y violencia escolar. Los niños y niñas que están dentro de la escuela no deben sentirse inseguros,  si no como miembros activos de la comunidad escolar; se debe involucrar a maestros, directivos, personal de intendencia, personal de apoyo y administrativo, así como padres de familia en la dinámica escolar, dando como resultado, la creación de consciencia sobre la imperante necesidad de atender el acoso y la violencia escolar.

El personal docente debe de fungir como el pacificador, garantizando un clima áulico saludable en base a las relaciones sociales afectivas, prevaleciendo la cooperación y colaboración entre estudiantes, ser asertivos en la comunicación, tener empatía con los niños y niñas, siendo innovadores en la resolución de conflictos. Si el docente es capaz de crear un aula pacífica, en ella no será fácil que entre la violencia, el egoísmo, la comunicación precaria e intolerancia. (Giangiacomo, 2010).

La violencia que se genera entre estudiantes, es recurrente en el contexto escolar, donde se vulneran los derechos humanos de los educandos, considerando que el acoso y la violencia escolar son acciones intencionadas con el fin de someter o causar daño al otro, es importante que los docentes visibilicen estos hechos para crear estrategias y así crear ambientes saludables de desarrollo. Es por ello que diversas instancias federales, estatales y municipales legislan e implementan programas en favor de los derechos humanos, con la intención de proteger el interés superior del niño.

La escuela primaria es un espacio de relación social de niñas y niños, de ellas surgen diversos conflictos tanto verbales, físicos y psicológicos, el papel del docente es importante para atender estas situaciones ríspidas que puedan denigrar la integridad de los infantes. Los derechos humanos, son un eje rector para la atención a la violencia que se da entre los estudiantes, mismas que deben de considerar el desarrollo físico y cognitivo, siendo los ya mencionados, elementos primordiales para la eliminación de la violencia. Como se ha sostenido, la violencia que surge y se anida en las aulas dentro de los planteles escolares tienen causas multifactoriales como la pobreza, inequidad, discriminación y la falta de oportunidades.

La poca o nula participación de la familia de los estudiantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje y el contexto donde se ubican las instituciones, son factores determinantes para el surgimiento de la violencia, es por ello, que se deben de crear estrategias de acercamiento a la escuela, motivando e incentivando a la familia para establecer vínculos comunicativos con el personal docente, administrativo y directivo de la institución escolar para conocer el desarrollo social y cognitivo de los estudiantes.

Sin embargo, los docentes son fundamentales en la detección, atención y seguimiento del acoso y la violencia escolar, por ello existen instituciones que apoyan a las escuelas para dar un trato integral a la violencia, el director como gestor de estrategias en beneficio del colectivo escolar, atender a tiempo estos problemas se puede evitar una desgracia mayor. Considerando que el acoso y la violencia escolar son acciones intencionadas con el fin de someter o causar daño al otro.

 

Conclusión

La violencia que se da entre estudiantes, es recurrente en el contexto escolar, donde se vulneran los derechos humanos de los educandos, considerando que el acoso y la violencia escolar son acciones intencionadas con el fin de someter o causar daño al otro, es importante que los docentes visibilicen estos hechos para crear estrategias y así crear ambientes saludables de desarrollo. Es por ello que diversas instancias federales, estatales y municipales legislan e implementan programas en favor de los derechos humanos, con la intención de proteger el interés superior del niño.

La escuela primaria es un espacio de relación social de niñas y niños, de ellas surgen diversos conflictos tanto verbales, físicos y psicológicos, el papel del docente es importante para atender estas situaciones ríspidas que puedan denigrar la integridad de los infantes. Los derechos humanos, es un eje rector para la atención la violencia que se da entre los estudiantes, mismas que deben de considerar el desarrollo físico y cognitivo, siendo estos elementos primordiales para la eliminación de la violencia. Como se ha sostenido, la violencia que surge y se anida en las aulas dentro de los planteles escolares tienen causas multifactoriales como la pobreza, inequidad, discriminación y la falta de oportunidades.

La poca o nula participación de la familia de los estudiantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje y el contexto donde se ubican las instituciones, son factores determinantes para el surgimiento de la violencia, es por ello, se deben de crear estrategias de acercamiento a la escuela, motivando e incentivando a la familia para establecer vínculos comunicativos con el personal docente, administrativo y directivo de la institución escolar para conocer el desarrollo social y cognitivo de los estudiantes.

Sin embargo, los docentes son fundamentales en la detección, atención y seguimiento del acoso y la violencia escolar, por ello existen instituciones que apoyan a las escuelas para dar un trato integral a la violencia, el director como gestor de estrategias en beneficio del colectivo escolar, atender a tiempo estos problemas se puede evitar una desgracia mayor. Considerando que el acoso y la violencia escolar son acciones intencionadas con el fin de someter o causar daño al otro.

 

Referencias:

Corte Interamericana de Derechos Humanos. (2002). Opinión Consultiva OC-17/2002, Condición Jurídica y Derechos humanos del Niño, párrafo 55. Consultado el 24 de octubre de 2017 de http://www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_17_esp.pdf

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_060320.pdf

Aguado, M. J. (2005). Por qué se produce la violencia escolar y cómo prevenirla. . Revista Iberoamericana. , 17-47.

Barudy, J. (1998). El dolor invisible de la infancia. . España: Paidós.

Diario Oficial de la Federación. (27 de 12 de 2014). Obtenido de https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5377493&fecha=27/12/2014

Giangiacomo, M. (2010). Cuando la escuela se vuelve un infierno. Acoso escolar: Bullying. . México: Mexicanos Unidos. .

Jorge., B. (1998). El dolor invisble de la infancia. . España: Paidós.

Kaplan Carina, C. B. (2014). Violencias y Escuelas. Otra mirada sobre las infancias y las juventudes. Argentina : UNICEF.

Sánchez Cristina, C. A. (2017). Guía de actuación contra el acoso escolar en los centros educativos. España: Subdirección General de Inspección Educativa.

Senado de la República. (2015). Ley general de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes. Ciudad de México.

SEP. (2018). Guía operativa para la organización y el funcionamiento de los Servicios de Educación Inicial, Básica, Especial y para Adultos de Escuelas Públicas en la Ciudad de México. Ciudad de Mexico : SEP.

Consulta infantil y juvenil 2018, reporte de resultados. INE, (2019).

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